Las Noticias de Hoy

Solbes no descarta un déficit en el conjunto de las Administraciones

La crisis económica ha acabado en pocos meses con tres años de superávit fiscal. Las cuentas del Estado ya están en números rojos, y parece que tardarán en regresar al negro. Pero, además, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, reconoció ayer que tanto este año como en 2009 el saldo del conjunto de las administraciones públicas -suma de los datos del Estado, Seguridad Social, comunidades autónomas y ayuntamientos- puede ser también deficitario. 'Si el crecimiento es claramente inferior al 2,3% del que partían nuestras hipótesis, posiblemente a final de año estemos en un ligero déficit global', afirmó.
Y las nuevas previsiones que maneja su Ministerio son, en efecto, inferiores a ese porcentaje. Solbes anunció que en los próximos días publicará la nueva previsión oficial del avance del PIB para este año. Un dato que será inferior al actual.
'No es realista salir con una cifra de crecimiento del 2,3% para hacer la primera aproximación a los Presupuestos del Estado de 2009', subrayó. El ministro ya había declarado en varias ocasiones que la próxima previsión estará más cercana al 2%, o incluso ligeramente por debajo.
Pedro Solbes realizó estas declaraciones en un curso de verano organizado por la Escuela de Periodismo UAM/El País y la Fundación BBVA, en la localidad madrileña de Miraflores de la Sierra, un día después de conocerse que la administración del Estado terminó el primer semestre con un déficit del 0,42% del PIB, que equivale a 4.683 millones de euros.
El vicepresidente, sin embargo, se mostró tranquilo: 'En el ámbito fiscal, la buena situación de las finanzas públicas no sólo hay que valorarla en términos de saldo presupuestario, sino también de deuda pública', explicó. Solbes destacó que la deuda española es del 36,2% del PIB, frente al 60% de la tasa de referencia europea, y añadió que su objetivo es conservar este nivel para este año y el siguiente.
(Cinco Días, 23-07-2008)
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El diálogo social se iniciará la próxima semana

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunirá la próxima semana con patronal y sindicatos para firmar el documento conjunto en el que se concretarán los temas que se negociarán durante el diálogo social y los objetivos económicos que se pretenden lograr a lo largo de la legislatura. La reunión se hará previsiblemente el martes en el Palacio de la Moncloa. A la reunión acudirán con toda probabilidad los secretarios generales de los dos sindicatos mayoritarios, CC. OO. y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, respectivamente, así como el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y el presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, los mismos que ya protagonizaron el anterior encuentro con el presidente del Gobierno. En esa primera reunión, Zapatero proclamó la voluntad del Gobierno de construir un diálogo social reforzado, con aspectos económicos y sociolaborales, para un desarrollo sólido de la economía.
(La Vanguardia, 23-07-2008)
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Crecen un 5% los afiliados extranjeros

Crecen un 5% los afiliados extranjeros El número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social en Catalunya se situó en 485.628 personas en junio, lo que supuso un crecimiento interanual del 5%, según datos del Ministerio de Trabajo. Catalunya es la comunidad con un mayor número de afiliados extranjeros, con un 22,62% del total.
(La Vanguardia, 23-07-2008)
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Los españoles reducirán aún más su gasto por la dureza de la crisis

La crisis económica ha impactado ya de lleno en el bolsillo de los españoles y la mayoría de los hogares se prepara para hacer frente a las dificultades que ha traído el cambio de ciclo, con la inflación por encima del 5%, el Euribor rondando el 5,5%, y la gasolina batiendo récords.
Así queda reflejado en el barómetro España Hoy de EXPANSIÓN-Ipsos correspondiente a julio, en el que la mayoría de los españoles asegura que ha decidido recortar sus gastos más superfluos ante la evolución de la economía, que ahonda en la fuerte desaceleración. El ocio ha sido la primera víctima de la crisis. Un 76% de los ciudadanos asegura que ha decidido reducir la factura del teléfono móvil, las comidas fuera de casa y las diversiones como el cine y el teatro.
Los centros comerciales –principales centros de ocio– ya están notando el cambio de hábitos que está provocando la crisis. En abril, la afluencia a estas grandes superficies de consumo descendió un 0,7% con respecto al mes anterior y un 1,5% en comparación con el dato registrado un año antes.
Las ventas del comercio minorista también avanzan las conclusiones de la encuesta, pues se han reducido en los últimos meses de manera notable. En mayo, cayeron un 5,3%, encadenando su sexto mes consecutivo de descenso.
Otra de las medidas que ha puesto en marcha la mayoría de los hogares españoles para afrontar el enfriamiento de la economía es dejar el coche aparcado. Seis de cada diez españoles han tomado ya esa decisión tras comprobar el incesante incremento que ha experimentado en los últimos meses la factura de la gasolina.
El consumo de combustibles para la automoción ya se ha resentido. En mayo se consumieron 2,66 toneladas, lo que supone un descenso del 4% con respecto al mismo mes de 2007. En el caso del gasóleo, la demanda cayó un 3,9%, mientras que la de la gasolina se recortó entre un 5,3% –la de 95 octanos– y un 14% –la de 98 octanos–. En lo que va de año, el gasóleo se ha encarecido casi un 25% y la gasolina, un 16,5%.
Renunciar a las vacaciones de verano cuesta bastante más, aunque es una opción posible. La mayoría, un 50% no piensa recortarlas ni, mucho menos, cancelarlas, aunque un 47% se decantará por alguna de esas dos opciones. Ayer se conoció que las pernoctaciones en hoteles españoles cayeron en junio un 2,3% con respecto al mismo mes de 2007, mientras que los precios hoteleros subieron un 1,6%.
(Expansión, 23-07-2008)
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El alza del euribor dispara el interés por los productos de cobertura hipotecaria

Los clientes que piden coberturas de tipos o hipotecas que les permiten protegerse de futuras subidas de los intereses de su préstamo van en aumento. Aún así, el coste de estos productos frena la contratación masiva.
El euribor se ha transformado en una pesadilla para los millones de españoles hipotecados. Y también para aquellos –pocos, en este periodo de crisis– que están a punto de contratar una. Este índice, la principal referencia para calcular el tipo de interés de las hipotecas, lleva 33 meses subiendo. En este periodo, una hipoteca media (por 141.422 euros, a 25 años y que cobra euribor más 0,5%) se ha encarecido un 38,29%, es decir, que ahora el cliente paga 248,98 euros al mes.
Ante esta situación, las entidades han pisado el acelerador en la comercialización de productos que ofrezcan una protección ante las subidas de tipos. Algunas, como Bankinter, Caixa Galicia, Banco Pastor o Caja Madrid, ya tienen alrededor de un 10% de su cartera hipotecaria cubierta con estos productos. Y fuentes del sector aseguran que las peticiones crecen.
Según Caixa Galicia, que desde febrero de 2007 comercializa la Hipoteca Tranquila, con cobertura de tipos de interés para particulares, aseguran que “la demanda de este producto está creciendo. Más del 30% de los clientes que formalizan su hipoteca lo pide”. Las entidades aprovechan esta inquietud para impulsar la venta de estos “salvavidas”. Es el caso de uno de los bancos del Ibex que, en junio, añadió a los objetivos de los comerciales de la red que lograran aumentar la contratación de estos productos. Básicamente, hay dos tipos de coberturas. La fórmula más tradicional es la cobertura de tipo máximo, denominada CAP. El cliente realiza un desembolso con anterioridad para que, en el caso de que el tipo que paga supere un máximo que se ha fijado antes, no pague nada desde ese punto hasta un determinado tipo de interés.
Esta cobertura tiene un coste para el cliente que depende de varios parámetros (plazo de la cobertura, tipo de interés máximo que se fija, importe cubierto y la volatilidad de los tipos). Otro tipo son las coberturas tipo swap (intercambio de tipos), por las que el cliente pasa de pagar una cuota variable a una fija durante un período concreto con independencia de cómo marchen los tipos. El inconveniente es que, si los tipos bajan, el cliente paga un dinero extra. Pero, según afirma Juan Ignacio Manzaneque, director comercial de productos de Bankinter, este gasto hay que considerarlo como un “coste de oportunidad”.
Bankinter, empezó a comercializar este producto en junio de 2004, cuando los tipos no eran ni mucho menos un quebradero de cabeza. “Explicamos a los clientes que los tipos podían empezar a subir”, indica Manzaneque, que añade que la filosofía que hay detrás del producto es como la de un seguro: el cliente se protege, aunque luego no se materialice el riesgo por el que se había cubierto.
El producto de Bankinter, denominado Intercambio, pertenece a la modalidad swap y es flexible en cuánto a importe que se cubre, periodo de tiempo y fecha de inicio. En el caso de un cliente con una hipoteca de 100.000 euros a 25 años, con una cuota de 635 euros, la contratación de Intercambio por un periodo de cuatro años supondría pasar a pagar 643 euros al mes, durante este periodo.
Sin embargo, no todas las entidades coinciden en la utilidad de estos seguros. CAM sólo los comercializó de forma experimental, pero los dejó al entender que son demasiado caros para los clientes. Sabadell informa que “desde enero, dados los costes del Cap hipotecario (producto de cobertura de tipo que ofrece BS), prácticamente no se contratan”.
Al contrario, la entidad ha notado un repunte de las hipotecas a tipo fijo. Desde otro banco hacen hincapié en que los clientes ya llegan muy justos a pagar su cuota y, por eso, rechazan cualquier producto que suponga encarecerla: “Muchos preguntan, pero al final deciden arriesgarse”.
Otros apuntan que el momento idóneo para contratar estos productos fue hace dos años, y no ahora, cuando muchos expertos creen que el euribor está ya en su techo o muy cerca de él. Por todo esto, en el sector hay quien considera que la revisión de los periodos de carencia o el alargamento de plazo pueden ser una solución para protegerse del euribor.
La referencia más utilizada para calcular el precio de las hipotecas, el euribor, que es la media mensual de la cotización diaria del dato a doce meses, está en máximos. Tras más de treinta meses al alza, este índice alcanzó en junio el mayor nivel de su historia, un 5,361%, impulsado por las expectativas de subidas de tipos. En lo que llevamos de mes la cotización diaria del euribor a un año se ha mantenido en niveles de entre un 5,36% y un 5,41%. De mantener esta tendencia este mes podría situarse en un 5,39%.
(Expansión, 23-07-2008)
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La banca internacional suspende el examen de confianza del G-8

Los fracasos del G-8 han dejado de sorprender al mundo. El grupo que reúne a los siete países que un día fueron los más industrializados más Rusia sucumbió hace un par de semanas en la búsqueda de una respuesta rotunda ante la crisis alimentaria. Lo único destacable de la cumbre de Tokio fue una fastuosa cena con un menú de una veintena de platos.
Pero hay descalabros aún más clamorosos. Hace ya 100 días, el G-8 se reunió en Washington en plena tromba por la crisis financiera. Y disparó contra la banca, el epicentro de los problemas. Lanzó un ultimátum: un plazo de un centenar de días para que los bancos revelaran en sus resultados la profundidad del agujero, que entonces sembraba dudas sobre la transparencia y la confianza del sistema. Cumplido ese plazo, el resultado es un sonoro suspenso. La confianza y la transparencia siguen igual: por los suelos.
En los últimos 100 días, los bancos tenían que revelar rápida y completamente su exposición al riesgo, las depreciaciones de activos y sus estimaciones de pérdidas. Eso no ha sucedido, o sólo parcialmente. La prueba es que los propios bancos siguen sin fiarse de sí mismos y el mercado interbancario prácticamente no existe, está seco. "Por un lado, algunas entidades se han resistido a reconocer algunas cosas; por otro, la crisis es un círculo vicioso que va contaminando activos que parecían sanos, y, aunque la banca amplíe capital, el agujero sigue ampliándose", indica Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research.
Pese a los buenos deseos, el sector aún parece un campo de minas. El responsable de mercados monetarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), el español Jaime Caruana, aseguró hace unos días en Bruselas que las turbulencias continuarán todavía "unos meses", porque la situación de la banca sigue siendo "frágil". "Puede haber nuevas sorpresas", dijo en relación con posibles quiebras tras el último caso, el de la estadounidense IndyMac. El Fondo pronosticó en abril, un día antes de que el G-8 diera su ultimátum a la banca, que las pérdidas totales ascenderían a unos 630.000 millones de euros. Apenas ha aflorado todavía una parte de esa cifra (ver cuadro).
El punto álgido de la crisis fue el rescate de Bear Stearns, un gran banco de inversión norteamericano. "Lo peor ha pasado ya", coincidieron en marzo gurús y banqueros centrales tras esa operación. Pero, como en los terremotos, en las dos últimas semanas, la crisis ha dejado una segunda réplica, con bancarrotas en EE UU y Europa que han obligado a intervenir al sector público, y han puesto al sector financiero de nuevo encima del alambre.
Wall Street no suele dejarse impresionar por una fecha guillotina como la del G-8. Y menos en la situación de incertidumbre por la que atraviesa el sector financiero, desde la banca de inversión y comercial hasta las entidades hipotecarias y aseguradoras. La semana pasada, los primeros resultados de la gran banca dieron aire al optimismo -a pesar de ser negativos-, pero la preocupación está en la banca regional estadounidense. Y ayer mismo, en una jornada bursátil tremendamente convulsa, Wachovia anunció unas pérdidas récord de 5.800 millones de euros, una prueba más de que las turbulencias están lejos de amainar.
Los analistas coinciden. Mientras el mercado de la vivienda siga cayendo, será difícil saber cuál es el impacto de la crisis en los bancos. El problema se está extendiendo a otros créditos, más allá de las hipotecas. No sólo seguirán anunciando provisiones y pérdidas, sino que se teme que los bancos empiecen a eliminar plantilla y a recortar dividendo y vendiendo activos para dotarse de capital. Ayer mismo, Wachovia anunció un recorte del 87% del dividendo.
"No creemos que se hayan eliminado aún los puntos negros", opina la firma de inversión norteamericana Hodges Capital. La patronal bancaria española no es menos rotunda. "Los mercados no han recuperado la confianza y la fluidez que sería deseable", indican fuentes de la AEB. Como consecuencia de la falta de transparencia, las tensiones en los mercados monetarios, han vuelto a recrudecerse y su normalización se retrasa "cada vez más", señalan.
Cumplido ya el ultimátum, la única respuesta de la banca llega en forma de promesas: "Es esencial para la industria reformarse para que inversores y mercados recuperen la confianza perdida", explicó Josef Ackermann -responsable Deutsche Bank y presidente del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), una suerte de lobby que reúne a los grandes bancos mundiales- la pasada semana, en la presentación de un informe de 200 páginas que propone mejoras en la gestión de riesgos, las políticas salariales de los profesionales del sector y la valoración de activos. Es decir, todo lo que ha fallado en esta crisis por la paulatina desregulación de los últimos años.
(El País, 23-07-2008)
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